¡MORBORIA SIGUE CREANDO CON LA MISMA ILUSIÓN QUE HACE 41 AÑOS!
Escrita en 1638, es una joya teatral, dicen los estudiosos que es la primera obra de figurón conocida, deformación caricaturesca y exagerada de los protagonistas, grotescos y ridículos, pues en este caso, son varios los figurones que aparecen en ella. Es un ejemplo del mejor teatro de la época, una comedia maravillosa de enredo de las llamadas de capa y espada.
Don Antonio, ha ofrecido a su hija Isabel en matrimonio a don Lucas, un fantoche que no ha salido de provincias, muy interesado y pegado al pueblo, bobo, narcisista, histriónico pero millonario, lo que para don Antonio es muy conveniente para el bienestar de su familia. Doña Isabel joven y refinada, educada y criada en la capital no puede asumir tal mandato, pues está secretamente enamorada de un joven desconocido, don Pedro, que salvó su vida cuando cayó al rio Manzanares. También tiene al retortero a don Luis, un admirador insoportable cursi y engreído, que la sigue a todas partes y que ella rehúye. La comedia se despliega ante nuestros ojos, aparece en escena Cabellera criada de don Lucas y al poco, don Pedro, el galán que resulta ser primo de don Lucas, encargado de llevar a Isabel de Madrid a Toledo. Doña Isabel reconoce enseguida al caballero que la salvó de morir ahogada, pero don Pedro no sospecha quién es la joven, pues don Lucas ha requerido que Isabel vaya tapada para que ningún hombre la vea antes que él. El enredo se va tejiendo… En compañía de su criada Andrea, don Pedro, don Antonio y Cabellera, emprenden un viaje de Madrid a Toledo, para conocer al novio y celebrar el enlace. Se ven obligados a hacer noche en una venta en Illescas donde coinciden con don Luis, el insufrible, que enterado del inminente matrimonio de su amada ha decidido ir a su encuentro y don Lucas acompañado por su hermana Alfonsa, enamorada de su primo don Pedro. Esa noche los personajes se verán envueltos en un tremendo enredo, confusiones, idas y venidas, sospechas, celos, correrías de unos dormitorios a otros… Un despliegue de ingenio, juego y teatralidad en el mejor muestrario de acción del teatro clásico español. A la mañana siguiente retoman el viaje pasando por diferentes pueblos de Castilla La mancha. Tienen un percance en ruta, lo que da ocasión para disfrutar escenas muy divertidas, finalmente todo se resuelve a gusto de doña Isabel que se une a su amado don Pedro, dejando a todos los ridículos personajes compuestos y desparejados y al gran figurón de don Lucas sin la promoción social que tanto anhelaba.
Eva del Palacio
















